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Rajoy y la AUME exigen la intervención del fiscal General del Estado para que sancione al diario Avui por sus insultos a las Fuerzas Armadas

Insultar no atenta contra la integridad física de nadie y no debería estar penado por la ley. Independientemente de la opinión que le merezca a cada uno la diatriba de Iu Forn, sancionarle por decir lo que ha dicho es un acto de puro despotismo. Lo que algunos llaman hacer valer los límites de la libertad de expresión es un mero eufemismo de censura. Sin duda un insulto puede resultar ofensivo, del mismo modo que puede resultarnos ofensivo que alguien emplee el nombre de Dios en vano o se dedique a proferir consignas machistas. Pero la ley debe ocuparse de sancionar el inicio de la fuerza contra los individuos y sus posesiones, no de castigar a los que nos ofenden con sus acciones. Por otro lado hay muchas maneras de responder a un insulto que no necesitan de la intervención de la Fiscalía: podemos mostrarnos indiferentes, podemos aportar razones que ilustren lo injustificado de esas invectivas, podemos devolverle el insulto... Desde estas líneas y desde las bitácoras de redliberal “atacamos, descalificamos e injuriamos” a los políticos y a la institución del gobierno continuamente. ¿Le parece una falta de respeto al señor Rajoy? Bien, tomamos nota, pero que se abstenga de enviarnos a los perros.

El presidente del PP ha exigido la intervención del fiscal General del Estado y ha pedido la correspondiente sanción penal contra el diario Avui por su "ataque, descalificaciones e injurias" a las Fuerzas Armadas.

(...)También este sábado la Asociación Unificada de Militares Españoles ha pedido la intervención de la Fiscalía al entender que el artículo "rebasa los límites admisibles de la libertad de expresión, derecho que no ampara el insulto y la descalificación".

Más información aquí.

Comentarios

Un acto más de despotismo político. Totalmente de acuerdo.

Tengo ligeras dudas de que, no el insulto que me parece una niñería, pero sí la injuria y la calumnia, no sean usos de la fuerza (fuerza de la palabra) contra mi persona y mis posesiones.

Por ejemplo, si tú consigues hacer creer desde una posición dominante (en un sentido general) a la gente que yo soy un ladrón, me va a ser mucho más complicado acceder a un puesto de trabajo. Esa mentira, no sólo conlleva una ofensa, sino que reduce mis posibilidades laborales, y por extensión, atenta contra mi vida y mi propiedad.

Sin tener en cuenta quién debe encargarse de garantizarlo... ¿no debo tener un derecho a no ser calumniado, como derecho inherente a mi libertad, habida cuenta de los perjuicios que ocasiona la calumnia en mi persona?

Perjuicios que no se reducen exclusivamente a la mera ofensa.

Un saludo

Iván, sobre el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen te recomiendo este artículo de Juan Ramón Rallo. Permíteme dos observaciones rápidas, a ver si consigo que dudes un poco más en sentido opuesto:

Si un panadero abre un horno al lado del tuyo también vas a verte perjudicado, probablemente tengas menos clientes y puede que incluso tengas que cerrar tu horno. Si en la empresa a la que vas a solicitar trabajo acuden otras veinte personas será más difícil que te contraten que si te hubieras presentado sólo tú, por lo que tus “posibilidades laborales” se habrán visto reducidas. ¿Se sigue de estos dos ejemplos que la competencia supone una agresión contra tu vida o tus bienes? El que la competencia influya en el modo en el que vas a disponer de ellos no tiene nada de ilegítimo, luego el hecho de que el libelo te afecte de alguna manera no es, per se, un argumento en contra de su legitimidad. No basta con demostrar que un libelo puede perjudicarte, lo que tienes que demostrar es que entraña el uso o la amenaza de la fuerza contra tu persona o tus propiedades.

Por otro lado, en el escenario que planteas asumes que la gente da crédito al libelo que te acusa de ser un ladrón. ¿Pero qué pasa si la gente simplemente no da crédito alguno a lo que vocea el difamador? Quizás porque no le tienen confianza, o porque confían más en tu palabra, o porque simplemente son incrédulos con respecto a este tipo de acusaciones etc. La cuestión es que, tratándose exactamente de la misma acción, en un caso tiene efectos perjudiciales para ti y en otro no. ¿En base a qué prohibirías el libelo en este segundo caso? Y si no lo hicieras, ¿cómo justificarías su prohibición en el primer caso si la acción es exactamente la misma y lo que cambia es sólo la reacción de los demás? ¿Acaso la legitimidad/ilegitimidad de una acción depende de las acciones de otros individuos y no de la acción per se?

Un saludo

Tienes razón Albert, en que el punto fundamental para argumentar el derecho a no ser difamado está en el uso de la fuerza.

Eso sí, a pesar de que no lo tienes en cuenta, ese punto sí lo tuve en cuenta en mi entrada anterior.

Sólo me queda por lo tanto una pregunta, que tal vez sea demasiado genérica como para tratarla mediante este medio, aunque tal vez puedas recomendarme algo interesante al respecto:

¿Qué consideras por "usar la fuerza"? Si yo te consigo hacer el timo de la estampita, en ningún caso hago uso de mi fuerza. Es más, sólo estaría mintiendo. Por ejemplo.

El artículo de Rallo que me recomiendas me parece muy interesante, pero creo que busca más desmontar la posibilidad de restitución de daños mediante el sistema jurídico tradicional, que de desmontar el derecho en sí al honor. El único argumento que da contra la propia existencia de dicho derecho , que el hecho de que ese derecho atenta contra la libertad de pensamiento del resto de las personas, me parece bastante cogido con alfileres y muy fácilmente rebatible.

El prohibir la mentira, no limita tu libertad de pensamiento, si no tu libertad de mentir... Y ambas son cosas completamente separadas, que Rallo mezcla de mala manera para encontrar una posibilidad de negación del derecho al honor.

Es más, si aceptamos que mentir es usar la fuerza, realmente el que estaría atentando contra mi libertad de pensamiento es el que me miente, no el que prohibe mentir. Creo que el caso es claro, si realizamos la analogía con el caso del timo antes propuesto.

Un saludo

Por alusiones.

El derecho al honor se basa en la presunción de que el honor es un bien propiedad de cada persona.

En realidad, el honor es simplemente la opinión que el resto de personas tienen sobre uno mismo. Esa opinión no es apropiable; no sólo por tratarse de un bien intangible, sino porque, en todo caso, sería propiedad de quienes la concibieron.

No se puede imponer una imagen propia al resto de los seres humanos; de ahí al CAC no hay nada. De hecho es idéntico.

Uso de la fuerza como invasión/interferencia física sobre las posesiones de un individuo o su persona: asesinato, violación, secuestro, asalto, robo, allanamiento, fraude... El timo de la estampita es un fraude, que implica una retención forzosa/no consentida de un título de propiedad ajeno (hablo de este tema aquí y aquí). Un fraude no es más que un robo encubierto.

En tu comentario te limitas a apuntar que el libelo supone un uso de la fuerza contra tu persona y tus propiedades por “reducir sus posibilidades laborales” y perjudicarte. En mi respuesta he intentado hacerte ver que la competencia también puede perjudicarte en cierto sentido y reducir tus posibilidades laborales, por lo que, en el entendido de que no consideras que la competencia sea coactiva, tu razonamiento hace aguas. Reformulo lo dicho antes: no basta con demostrar que un libelo puede perjudicarte, pues no es eso lo que define el uso de la fuerza contra tu persona y tus propiedades (véase la competencia: puede perjudicarte y ambos coincidimos en que no entraña el uso de la fuerza).

E insisto, si el motivo que te lleva a considerar ilegítimo un libelo es el hecho de que afecte negativamente a tu reputación, ¿por qué sancionar el libelo cuando la gente no le da crédito alguno? Y si no hay razón para sancionar el libelo cuando carece de efectos negativos, ¿cómo puede defenderse su penalización en caso de que sí los tenga, cuando la acción es exactamente la misma?¿Cómo puedes considerar que una acción es legítima o ilegítima dependiendo de la reacción de terceros?

Sobre el derecho al honor te recomiendo también este capítulo de La ética de la libertad.

Un saludo

Rallo, creo que hemos tenido un problema conceptual, y tal vez ha sido culpa mía.

Yo he reducido el derecho al honor, al derecho a no ser calumniado, y creo que tú hablas de un caso más general. Yo comparto contigo que no tiene sentido que yo pretenda asegurar que el resto piense en mí como una persona honorable. Coincido contigo en que me parece ridículo.

Lo que no veo claro es como justifica eso el hecho de que el evitar ser calumniado limite nada sobre la posiblidad de pensamiento de las personas. Únicamente limita la capacidad de mentir... no la de pensar.

Otro punto sería si tiene sentido o si es posible jurídicamente imponer sanciones por violar dicho derecho.

Un saludo

No, Albert. En mi post no digo que se usa la fuerza porque limita mis posibilidades laborales. Digo que se usa la fuerza (y añado, la fuerza de la palabra) a secas. No había entrado en definir qué es el uso de la fuerza, y por eso en el siguiente post pregunté por él, para ajustar definiciones.

Creo muy interesante seguir con la analogía del timo de la estampita, por ser bastante clarificador.

En el timo de la estampita no hay ninguna retención forzosa de ningún bien. Yo te cambio mis estampitas por las tuyas. Ni siquiera te comento que sean billetes, ni mucho menos que son verdaderos. Eres tú voluntariamente el que me las cambias creyendo que son billetes de verdad y que yo estoy lo suficientemente loco como para cambiarlos. En ese caso, incluso, es un intercambio consentido. Es más, para colmo de males, en el timo de la estampita hay sólo engaño. Ni siquiera hay mentira propiamente dicha.

Ahora respondo a tus preguntas con otras preguntas: ¿deberá estar prohibido el timo en cualquier caso o sólo cuando logre su objetivo? Aun así, aunque sólo cuando logre el objetivo pueda ser penado... ¿quiere eso decir que tampoco debe ser penado cuando sí se logre?¿Cómo puedes considerar una acción legítima o ilegítima en función de la acción de terceros?

Muy interesante de nuevo el capítulo que me enlazas de Rothbard. Pero vuelve a caer en el mismo error. El impedir el uso de la mentira no hay viola el derecho al libre pensamiento de nadie, ni siquiera el derecho a expresar sus opiniones, o creencias. La mentira sí lo hace.

Por eso es delito el timo de la estampita. Porque la mentira es en sí misma un uso ilegítimo de la fuerza de la palabra. Pero si aceptas que en este caso la mentira es "uso de la fuerza"... ¿qué la convierte en distinta en el caso de el ataque falso contra una persona? Reformulando...¿Qué hace a la mentira ser "uso de la fuerza" en un caso sí y en otro no?

Un saludo

No sé si te refieres a la calumnia como la falsa imputación de un delito o como un simple insulto o comentario sobre la vida privada de una persona.

Si es lo primero, el problema procede de que el Estado ha nacionalizado el ius puniendi; en lugar de tratarse de un derecho subjetivo de la parte ofendida, se concibe como un "delito público", una ofensa al Estado y a la comunidad.

Si ello no fuera así, la credibilidad por imputar delitos sería nula a menos que se presentara la correspondiente denuncia ante un tribunal. Y si ello se hiciera, el tribunal ya dejaría claro si ha existido delito o no. El acusador debería cargar con los costes del proceso y su credibilidad futura caería por los suelos.

Si te refieres a calumnia como insulto o difimación (lo que hoy en día se considera injuria) hay que señalar que ésta sólo se materializa cuando la información que transmite llega al oído de otra persona y ésta le otorga credibilidad, de manera que como consecuencia de esa información modifica su opinión sobre la persona injuriada.

Como ya he dicho en otra ocasión, en realidad, si existiera un derecho al honor, éste debería dirigirse contra todas las personas que han concedido credibilidad a la información y han rebajado su consideración hacia otro individuo; pero no contra quien esparce esa información, pues la información nunca ataca el honor de nadie a menos que un tercero escuche e incorpore como cierta esa información.

Sin embargo, esto último es ridículo, porque nadie tiene derecho a controlar la opinión de otras personas, ni siquiera cuando esa opinión versa sobre uno mismo.

Siguiendo esa lógica, ZP podría obligarnos a que todos lo tuviéramos en muy buena consideración.

Claro que puedes limitar el derecho al honor como: "derecho a que nadie modifique su opinión sobre una persona basada en informaciones falsas".

Pero entonces tendrías que explicar, no sólo cómo se articula esa vigilancia sancionadora sobre la verdad, sino cómo ha adquirido cada individuo ese derecho.

Por otro lado, también en ese supuesto las sospechas no contrastadas servirían para sancionar a los individuos. Si yo creo que B es un adúltero, su honor ya ha caído en picado para mí. Quizá no lo sea, pero yo así lo creo, ¿debo ser sancionado?

Y por último, si yo digo que tu eres una maravillosa persona que dona dinero a todas las ONGs habidas y por haber, de manera que tu fama y buena imagen se acrecienta, pero resulta que es una campaña de apología falsa (porque, en realidad, eres un racano y agarrado que nunca ha dado ni un duro), entonces, ¿debo ser sancionado?

Si la respuesta es no, entonces tendrías que explicar cómo controlamos que un "hecho" sea percibido por los demás como bueno o malo. Por ejemplo, si yo digo que B es un adúltero, su honor caerá entre los católicos, pero quizá se incremente para los miembros de de la "asociación proadulterio".

¿Qué hacemos en ese caso?

Rallo, leyendo a Rothbard, me doy cuenta de que tal vez su exposición con respecto al tema (muy similar a la que expones en tu artículo), se enfoca de nuevo no en el derecho a no ser calumniado, sino simplemente en la posibilidad o no de conocer cuando alguien está mintiendo.

Pero de nuevo... ¿cómo podemos garantizar que el timador está mintiendo? A lo mejor el piensa que es cierto lo que dice. ¿No tiene derecho a expresar lo que piensa, aunque eso le lleve a favorecerse posteriormente?

Por ejemplo el típico caso de un hombre que se presenta como revisor del gas, y les cobra a los que confían en él un dinero desproporcionado. ¿Y si él mismo se cree revisor del gas?¿Cuál sería su delito?

Un saludo

No me pongas ejemplos tan sencillos :D (es coña).

Veamos, en el caso del gas el fraude está en que la persona entrega su propiedad a cambio de un servicio que NO ha sido prestado. La condición para que tu retengas esa propiedad es que me prestes un servicio, pero no lo has hecho. Por tanto retienes ilegítimamente la propiedad que yo te he traspasado condicionadamente.

Pero esto no tiene nada que ver con la difamación. Yo publico gratuitamente una información que te imputa un delito, y la gente la retiene y se la cree porque lo juzga conveniente. ¿Qué fraude hay?

La cuestión es la siguiente: a) ¿tiene cada persona un derecho a que nadie modifique su opinión sobre él mismo, especialmente cuando esa modificación toma como base hechos falsos o verdaderos pero privados?, b) si es así, ¿de dónde procede? ¿quién lo define?, c) ¿deberíamos inculpar sólo al que ha propagado esos hechos o a quien se los ha creído y ha denigrado a la persona en cuestión?, d) ¿hay que perseguir también las modificaciones favorables del honor basadas en hechos falsos o ciertos pero privados?, e) Si la respuesta es negativa, ¿cómo discriminar cuando un hecho ha producido efectos favorables o desfavorables sobre "el honor"?

Y bueno, supongo que habrá más puntos conflictivos, pero ahora mismo son los que me vienen a la cabeza.

Intentaré ponerte un ejemplo más elaborado la próxima vez :).

Eso sí, tal vez sólo me bastaría precisar más el mío... si yo creo que lo que voy a hacer es revisarte el gas, y lo que hago después es lo que yo creo que debo hacer, sí estoy cumpliendo mi parte del contrato.

Pero bueno, podemos dejar ese ejemplo que podría desviar mucho el debate.

Respondo a tus preguntas:

a) Sí. Tengo derecho a no ser calumniado.
b) Nace justamente, usando los términos utilizados aquí, del punto desde el cual tengo derecho a que mi persona y mi propiedad no sean violada mediante el uso de la fuerza, en este caso, mediante mentiras. Es un atentado contra mi vida, usando un medio abusivo.

Me gustaría la respuesta a la anterior pregunta... ¿es un medio abusivo la mentira en unos casos y en otros no?

c) Obviamente se debe culpar únicamente al que propaga falsedades a sabiendas. Dejo por ahora el tema del que lo hace por desconocer la verdad. en cuanto al pensar, y el actuar en consecuencia por supuesto que es libre... Mentir es justamente decir lo contrario de lo que se piensa (y con no buena intención). Así que tampoco veo la relación. En todo caso, el que se lo ha creído y actúa en consecuencia, forma parte de los agraviados por la mentira. No de los culpables. Del mismo modo que si un mecánico me engaña y no me cambia las pastillas de freno cuando así lo habíamos hablado, y yo me lo creo, yo no soy culpable del accidente posterior.

d) Si yo miento para favorecerme, por supuesto que debe estar penado. Por ejemplo, la falsificación de documentos personales... ¿qué es si no mentir?. Cosa distinta es el nivel de castigo que pueda merecer la mentira, dado que es probable que ningún derecho fundamental de nadie se vea dañado por ella.

Además, la mentira sí que atenta contra la libertad de pensamiento y de acción, ya que mediante medios abusivos los limita. Obviamente, podrás argumentar, como ya habéis hecho, que sólo los limita a quien se la cree, pero ¿no aplica de la misma manera en el caso de los timos?

Vuelvo por lo tanto a repetir la misma pregunta: ¿cuando la mentira es abusiva y cuando no? Y si en cualquier caso es abusiva, y reconociendo que atenta contra la integridad de la persona en los casos propuestos... ¿qué es lo que permite defenderla como legítima en unos casos sí y en otros no?

Un saludo


Vaya, me había saltado tu comentario de las 16:57.

Mi interepretación de calumnia no tiene por qué ser exclusivamente imputar delitos falsos. Puede ser cualquier falsedad dicha sobre alguien, especialmente con ánimo de perjudicar.

Por lo demás, creo que lo que he expresado, puede valer para contestarlo.

Un saludo

No, si tú crees estar haciendo otra cosa distinta de la que has pactado no habrá fraude, pero sí cumplimiento defectuoso.

b) La mentira sólo es un abusivo cuando implica fraude, esto es, la retención de la propiedad ajena en contra de tu voluntad o por engaño.

Si yo digo que eres mala persona, ¿tengo que ser sancionado? ¿Y si digo que eres mal empresario?

c) Entonces lo que propugnas no es un derecho al honor, sino un derecho a controlar las palabras que hacen referencia a ti.

El honor aquí es irrelevante, porque no te preocupa la imagen que otras personas tengan sobre ti, sino simplemente que otro lance opiniones sobre ti que no juzgas falsas.

(Nota al margen, ¿también incluirías noticias verdaderas que pertenecen a tu intimidad, esto es, un derecho a la intimidad?).

d) No, mi pregunta es: si yo miento para favorecerte, pero sólo en la estima que tiene la gente hacia ti, ¿debe estar penado?

Luego hay problemas evidentes. Por ejemplo, en ocasiones es imposible demostrar que estoy mintiendo. Si digo que te gusta tu secretaria y que le pondrías los cuernos a tu mujer, ¿cómo pruebas lo contrario? Si digo que cuando eras pequeño robaste una moto sin que el dueño se enterara, ¿cómo demuestras que no es así?

Y, por último, ¿cuál es la diferencia entre agredirte con una mentira y agredirte con una afirmación que no te gusta pero referida a tu persona? En ninguno de ambos casos te obligo a actuar de modo distinto a como quieres actuar; en ambos puedes juzgar que atento contra tu integridad o persona por medio de la palabra. Tendrías que diferenciar ambos casos: por qué mentir supone agresión y por qué hacer afirmaciones ciertas pero desagradables sobre ti no.

Quiero apuntar ciertos detalles:

b) Si una agresión no sólo viola tus derechos cuando ocasiona fraude... ¿por qué la mentira sí? Creo que voy entendiendo cada vez más vuestra postura (lo que no quiere decir que la vaya aceptando ;) )... pero me quedan flecos.

c) Visto desde el punto de vista del engañado, así es... en ese caso no es cuestión de honor. Visto desde el punto de vista del afectado por el engaño, si es cuestión de honor. Su honor está siendo mancillado por un acto violento, como es la mentira, y con ello se le causa un grave perjuicio.

d) Pues desde el punto de vista del enagañado, no creo que haya mucha diferencia con el sufrir un engaño en un contrato. Yo cedo parte de mi pensamiento a tu información a cambio de que tú me afirmas que es cierta. Yo me puedo sentir igual de estafado que en el caso de fraude, o de incumplimiento defectuso, según el que miente lo hace a sabiendas o sin querer.

En cuanto a la posible demostración de la mentira, creo que no es relevante mientras no se aclare el resto. El asunto entonces vendría de qué posibilidad habría para realizar afirmaciones infundadas a sabiendas de que no tienen fundamento. Pero yo estaba intentando debatir sobre mentiras no discutibles. Es decir, tú dices que yo robé el Banco de España, y yo puedo demostrar que es falso.

Y para la última pregunta, la diferencia será la misma que entre venderte un ford mondeo de 10 años con el motor roto por 3 millones, diciéndote que está en perfecto estado, y vendértelo por el mismo precio diciéndote la verdad. En un caso es delito, en otro no.

Un saludo


Por cierto, no he contestado a tus preguntas de b), y creo que me sirven para aclarar más mi posición:

Si tu dices que soy mala persona (gracias por poner eso de ejemplo de mentira ;)) no veo razón para que seas sancionado, pues no creo que sea una afirmación objetiva, sino puramente subjetiva. Al ser una apreciacón puramente subjetiva, no tiene sentido decantarse sobre su veracidad, e incluso, su veracidad´, coincido contigo que no aporta nada, ni a terceros, ni al propio afectado.

Así quiero diferenciar: no es lo mismo decir: "Yo creo que Paco robó el ordenador"... que decir "Paco robó el ordenador". El primer caso es verdad siempre que eso sea lo que yo creo (aunque Paco no robase el ordenador). El segundo es un acusación que sí puede ser falsa.

Es contra el segundo tipo de afirmaciones contra el que me estoy posicionando. Contra el primer tipo yo no tengo nada. Si tú crees algo, no veo ninguna razón para prohibirte que lo comentes. Es más, me parece necesario defender que puedas decirlo.

Un saludo

Creo que Rallo te ha respondido a varias de las cuestiones que me planteas. Tengo poco que añadir, excepto quizás un comentario para aclarar un poco el concepto de fraude, que me parece que es lo que más te está confundiendo.

El fraude supone la retención física por parte de un tercero de un bien que no le pertenece porque el titular original sólo traspasaba la titularidad de dicho bien a condición de algo, y puesto que esa condición no se cumple la titularidad no se transfiere y el que posee de facto su bien lo hace sin su consentimiento, sin el consentimiento de su legítimo propietario. Si yo te doy 10 monedas a cambio de una manzana y luego resulta que lo que me has dado es una naranja, estás en posesión de 10 monedas mías que sólo te he traspasado voluntariamente a condición de que me des una manzana. Puesto que no me has dado una manzana sino una naranja estás en posesión de 10 monedas que no te pertenecen, pues yo sólo te transfería el título de propiedad sobre ellas a cambio de una manzana.

No sé si he aclarado un poco más este punto. Paso a responder ahora brevemente a tus interrogantes: el fraude debe estar prohibido siempre, pues se trata de un robo encubierto, la retención ilegítima de la propiedad ajena. El fraude es una acción ilegítima en sí misma.

Dices: “Pero si aceptas que en este caso la mentira es ‘uso de la fuerza’... ¿qué la convierte en distinta en el caso de el ataque falso contra una persona? Reformulando...¿Qué hace a la mentira ser "uso de la fuerza" en un caso sí y en otro no?”

Pues que en un caso hay fraude y en otro no, y que el fraude es la retención física de la propiedad ajena (invasión/interferencia física sobre las posesiones de un individuo o su persona = fuerza) y la mentira no. La mentira, cuando entraña fraude, no será legítima, pero no porque sea una mentira, sino porque entraña fraude. Imagínate que alguien se te acerca y amenaza verbalmente con darte una paliza si no le das tu cartera. En efecto te está agrediendo, pero lo que hace que esto sea una agresión no es el mero hecho de se esté expresando, las palabras no van a hacerte sangrar, sino que esté amenazándote con partirte la cara (con atentar contra tu integridad física).

Disculpa la tardanza en contestar.
Un saludo

Gracias por contestar. No me importa que haya sido tarde.

Veo que la cuestión ahora es lo que se entiende por fraude.

Voy a hacer una pregunta, para terminar de aclarar:

¿Sería fraude si llegamos a un acuerdo en el cual yo no te ofrezco nada?

Es decir, ambos nos comprometemos a que tú me das una manzana dentro de dos días, a cambio de nada. ¿Podría considerarse fraude si tú no me la das?

Un saludo

El fraude supone la retención física por parte de un tercero de un bien que no le pertenece porque el titular original sólo traspasaba la titularidad de dicho bien a condición de algo, y puesto que esa condición no se cumple la titularidad no se transfiere

¿Sería fraude si llegamos a un acuerdo en el cual yo no te ofrezco nada?

Obviamente no, se llama donación.

Su honor está siendo mancillado por un acto violento, como es la mentira, y con ello se le causa un grave perjuicio.

Repito, el honor es la idea que el resto de las personas tienen sobre una. Su honor está mancillado en tanto las otras personas hayan ensuciado su imagen; en otras palabtas, estás admitiendo un título de propiedad sobre las ideas de las otras personas y, claro está, éstas deberían ser las culpables por mancillarlo y no contrastar la información.

Yo cedo parte de mi pensamiento a tu información a cambio de que tú me afirmas que es cierta

No cedes nada. La estima no se cede porque no es un bien tangible que quepa trasladar.

Yo me puedo sentir igual de estafado que en el caso de fraude, o de incumplimiento defectuso, según el que miente lo hace a sabiendas o sin querer

Pero en este caso no se produce ningún vacío patrimonial y, por tanto, no hay nada que RESTITUIR.

la diferencia será la misma que entre venderte un ford mondeo de 10 años con el motor roto por 3 millones, diciéndote que está en perfecto estado, y vendértelo por el mismo precio diciéndote la verdad

Esto es un fraude que no tiene nada que ver. A efectos prácticos es un robo; te apoderas de la propiedad ajena sin auténtico consentimiento, mediante dolo, tretas y engaños.

Rallo, donación será en el caso en el que cumplas con lo acordado. Entiendo que no lo expresé claramente. Repregunto: Si tu y yo acordamos que tú me das algo a cambio de nada... ¿podríamos considerarlo fraude en el caso de que tú no cumplas tu parte del contrato?

Siguiendo con el ejemplo del mecánico. Nuestro simpático mecáncio, viendo que somos muy buenos clientes, decide que el cambio de pastillas de freno que tenemos que hacer, nos lo regala.

Yo recojo mi coche al día siguiente con mis pastillas nuevas, sin saber que realmente mi mecánico, me mintió, y no las ha cambiado.

1.- ¿hay fraude en la conducta del mecánico?

2.- Si, por mi confianza en el mecánico tengo un accidente que perjudica a un tercero, ¿sería yo el culpable por confiar en el mecánico?

Entiendo que según tu postura:

1. No hay fraude, pues no se produce ningún vacío patrimonial, y no hay nada que restituir.

2.- La responsabilidad es completamente mía del accidente, por creer en el mecánico.

¿Me lo puedes confiermar?

Un saludo

Por cierto:

la diferencia será la misma que entre venderte un ford mondeo de 10 años con el motor roto por 3 millones, diciéndote que está en perfecto estado, y vendértelo por el mismo precio diciéndote la verdad

Esto es un fraude que no tiene nada que ver. A efectos prácticos es un robo; te apoderas de la propiedad ajena sin auténtico consentimiento, mediante dolo, tretas y engaños.

No estaba intentado comparar los casos en su totalidad. Simplemente respondía a tu pregunta:

¿cuál es la diferencia entre agredirte con una mentira y agredirte con una afirmación que no te gusta pero referida a tu persona?

Lo único que intentaba mostrar con el ejemplo es que en la primera te haces valer de un fraude (en su sentido más amplio, 1ª acepción de la RAE) para dañar, y en la otra no.

En el caso del mondeo, incluso diciendo el vendedor la verdad el cliente sale perjudicado (imaginemos que por su falta de cultura en cuestiones del motor)... pero en es caso no hay ningún fraude.

En el caso del herido por una aseveración contundente y cierta contra su persona, obviamente sale también perjudicado. Pero de nuevo no hay ningún fraude.

De todas formas, me interesa más dejar de lado este ejemplo, y centrarnos en el anterior del mecánico, si te parece. Creo que puedo aclararme más sobre vuestra postura con él. Y de paso, dejar claro qué considerais por fraude, y por qué rechazamos otros tipos de fraude dentro de vuestra definición.

The moon does not heed the barking of dogs... Zachary