Piquetes impiden la apertura de comercios en Bilbao
Cuando el Estado se cree legitimado para agredir a los individuos, otros siguen sus pasos a modo de fieles imitadores. Ayer en la huelga de Bilbao, los piquetes amenazaron gravemente a cientos de comerciantes que pretendían abrir sus tiendas, e incluso llegaron a emplear la fuerza contra varios de ellos. ¿Quién responderá por los daños causados? ¿Quién lo hará por todo ese dinero que dejaron de ganar ofreciendo productos una fecha tan señalada como la víspera del día de Reyes? El Estado desde luego no. Sus lacayos más violentos e hiperlegitimados para la agresión, los sindicalistas y demás simpatizantes activistas, tampoco.
La huelga convocada por los trabajadores del sector se dejó sentir y el «temor» hacia los piquetes motivó que la mayoría de los empresarios se decantara por la opción de cerrar sus puertas, aunque muchos lo hiciesen tan sólo durante quince minutos.
Para algunos propietarios, sin embargo, la huelga empezó antes. La encargada de una zapatería de la calle Correo se topó a las 9.45 horas con una sorpresa «desagradable». «Llego para abrir la tienda y me encuentro con el candado lleno de 'loctite'. No me puedo creer que lleguen hasta estos extremos», criticó. «Los pequeños comercios estamos vendiendo menos que nunca y tenemos que luchar contra las grandes superficies. ¿Y encima quieren que cerremos en la víspera de Reyes!», añadió. Sin dudar un momento y tras abonar los costes del cerrajero -que superaron los 200 euros- la responsable del establecimiento se dispuso a abrir el negocio con una hora y media de retraso.
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